
La normalización española y mundial giran su atención hacia los profesionales Junior.
Podría parecer un contrasentido que los organismos de normalización y los comités dónde se generan los estándares, pongamos interés en la incorporación de profesionales Junior, es decir, jóvenes.
Los estándares representan el consenso de la sociedad en cómo se deben realizar las actividades, cómo deben ser los productos y cómo deben caracterizarse los servicios. Proyectos, productos y servicios son los elementos clave que hacen moverse a la sociedad, a la industria e impulsan la competitividad de los sectores. Es en estos comités de normalización donde que se consolidan las mejores prácticas del mercado. Son estos comités los que están formados por empresas y organizaciones líderes en su sector. Es en estos comités en los que se busca la experiencia, a los sabios y a los mejores en su campo.
Siendo este el contexto de normalización de exigencia máxima, me pregunto ¿por qué ahora las organizaciones de normalización nacionales e internacionales están poniendo interés en la incorporación de profesionales jóvenes, menos experimentados y con una carrera profesional en sus comienzos?
Estamos en un mundo cada vez más complejo, más incierto y con mayor velocidad de cambio. La opinión, experiencia y sabiduría de los más veteranos es muy importante, pero los estándares que rigen el devenir de la competitividad se deben co-crear entre todos los perfiles profesionales de la sociedad.
La experiencia de los Senior nos lleva a estándares sólidos, probados, pero quizás conservadores. El impulso vehemente e innovador de los profesionales Junior aporta una visión más dinámica, arriesgada y adaptada a la sociedad en la que se va a vivir.