
En las organizaciones, existe una fractura tectónica que separa a dos tribus que rara vez hablan el mismo idioma: los directores financieros (CFOs), obsesionados con la eficiencia, y los directores de operaciones y tecnología (COOs/CTOs), volcados en la ejecución. En medio de esta grieta, los recursos se pierden en proyectos aislados que prometen “transformación”, pero solo construyen “entregables”.
Para el mediocre, el Project Management es la respuesta. Para quien entiende el negocio como un organismo vivo, el proyecto resulta a todas luces insuficiente. Aquí es donde entra el Programme Management (sí, con doble “m” y acabado en “e”), no como una simple suma de proyectos, sino como el puente necesario que convierte el capital invertido (CAPEX) en valor operativo real y sostenible (OPEX).
El error más común en la gestión en España y gran parte de Latinoamérica es confundir el martillo con el edificio, es decir, tratar los programas como “proyectos grandes”. No lo son. El Project Management se centra en el output: un software, una fábrica, un proceso. Eso es puro CAPEX (Capital Expenditure). Es una inversión en un activo que se deprecia.
Sin embargo, un activo por sí solo no genera negocio ni nuevas capacidades, en el caso de la administración pública. Un CRM instalado es un activo muerto si la fuerza de ventas no cambia su comportamiento, sus procesos, e incluso su cultura. Aquí es donde el Programme Management despliega su verdadera naturaleza. Mientras el proyecto entrega el output, el programa gestiona el outcome (resultado) y garantiza los beneficios económicos, sociales o de cualquier tipo.
El programa es el vehículo que permite que la inversión de capital (CAPEX) no se evapore en el balance, sino que se infiltre en la cuenta de resultados (P&L) a través de una mejora drástica de los gastos operativos (OPEX).
Desde la perspectiva de “Change the Business”, el CAPEX es nuestra gasolina. Bajo el marco de Portfolio Management, la organización debe decidir cuánto dinero retira de la operación diaria (Run the Business) para invertirlo en cambiar la organización (Change the Business). Es el ciclo de vida “automágico” del equilibrio organizacional definido por el marco integrador de metodologías P4MGO®, que permite lograr a la dirección, tanto de organizaciones privadas como de administraciones públicas, una adecuada “velocidad de gobierno”.